Skip to main content

Pasar de los 50 es lo que tiene, que miras hacia atrás y da un poco de vértigo. Aunque en realidad es alguno más llevadero si pienso que llevo todo ese tiempo creando marcas, entre muchos otros proyectos. Muchos carteles, envases, campañas publicitarias… mucho branding. Y lo mejor es lo que me queda por delante, siempre hay algo nuevo, un reto que enamora y algo que aprender.

Todas las marcas NO son iguales, pero se les quiere igual.

Cada encargo viene con unas premisas, como es lógico y eso las hace únicas. El poder llegar a buen puerto con cada una de ellas es la culminación de un trabajo en el que me gusta involucrar al cliente. Siempre llevo la dirección del proceso, pero me gusta que el cliente entienda el “porqué” de cada decisión, ya sea una tipografía, un color o una posición en concreto.

«¿Mi logo me va a ayudar a vender más?»

Una marca bien definida debe estar alineada con la intención de la empresa, su tono comunicacional, sus productos y la relación con sus clientes. En alguna ocasión he realizado cambios en una marca para fidelizar al cliente y en otras ocasiones he creado marcas para atraer a un nuevo tipo de cliente. Una marca lo es todo, pero no es nada si no hay nada detrás (ni nadie).

Trabajando para otros.

He pasado por varias empresas dedicadas al diseño y la comunicación y en cada una de ellas he podido aportar mi profesionalidad y dedicación. Esto me ha dado la oportunidad de conocer sectores como el del azulejo, la cosmética, la hostelería o el farmacéutico entre otros. Por supuesto cada sector tiene sus propios códigos y cada cliente su propio idioma. Y a esto le sumas las características de la empresa para la que trabajas, hace que cada proyecto sea un reto bastante complejo.

Desde que decidí montar mi propio estudio, he ganado en libertad para tomar decisiones y eso me da más seguridad con la que afrontar cada nuevo proyecto con más ganas que el anterior. Aún así, como en el caso de las marcas, NO todos son iguales pero se les quiere igual. No hay proyecto pequeño ni sencillo que no tenga la atención ni dedicación que se merece. Y así, se siguen cumpliendo años en esta profesión.